CAMINANTE NO HAY CAMINO


QUIERO CAMBIAR EL MUNDO REGALANDO ABRAZOS


Foto realizada en Fitur 2016

Foto realizada en Fitur 2016

Y no va a ser nada fácil, por no decir imposible. Pero es que de eso tratan los sueños, de que sean prácticamente imposibles. Y digo prácticamente porque ya puedo estar orgulloso de haber cumplido uno, y de los grandes. Y el mérito no lo veo por recorrer más de 1.200 km caminando desde mi ciudad La Vall d'Uixó (Castellón) hasta Finisterre. Ni tampoco por hacerlo con lo puesto, sin saco de dormir, sin dinero y con hipotecas, sin bastones, sin ropa de abrigo, sin gafas de sol y sin saber dónde dormir o qué comer. 

De lo que más orgulloso me siento es de haber superado mis mayores miedos, de haber tenido el valor de decirles que me esperaran en Finisterre, que iba a por ellos. De no haber bajado los brazos por estar en números rojos, con una carga emocional elevada o por tener que comer 3 veces galletas con leche al día. Mi orgullo viene de haberle sonreído a la vida y no conformarme con vivir una vida que no era la mía.

Así que quiero compartir contigo qué ha sido para mi este proyecto. Desde los inicios hasta el final y cómo lo resumo todo en un libro electrónico. Este libro es una historia contada en primera persona y con decenas de reflexiones acerca de la vida y de cómo superar cada uno de los obstáculos que se nos plantean. Ahora me encuentro escribiéndolo, quedan pocos días para que esté disponible. Te invito a que me sigas en Facebook y ver los avances del libro y muchas sorpresas más.


¿QUÉ HA SIDO CAMINANTE NO HAY CAMINO?


Caminante No Hay Camino parecía ser el proyecto imposible. Un humano llamado Marc Fas, después de decir locuras como que tuvo un despertar interior, se lanzaba a la imposible tarea de mostrar que la felicidad se encuentra en el descubrimiento de uno mismo y no en las circunstancias que te rodean. Sin presupuesto, en la “peor” época del año y con la incertidumbre de dejar su trabajo… Marc volvía para hacer aquello que anteriormente nunca se atrevió a hacer: vivir la vida al máximo.

Dicen que vida sólo hay una. Yo como no estoy seguro de que si existen más, quiero despedirme de ésta como es debido. Y qué mejor reto que hacer el Camino de Santiago caminando desde mi ciudad natal: La Vall d’Uixó. Han sido más de 1200 km de aventuras, sin tener marcada una ruta clara, y con la incertidumbre de no saber dónde dormir ni qué comer. Lo dejé todo en manos del universo y sobre todo de personas maravillosas que hicieron que éste fuera el reto de mi vida.

No es nada más que un juego, en el que pretendo demostrar que todas aquellas limitaciones que nos ponemos para no ser realmente nosotros mismos, son sólo excusas. Podría haber hecho este mismo proyecto en verano como la mayoría, cuando hubiera tenido una economía estable o cuando hubiera obtenido una comunidad considerable. Pero no entiendo la vida sin riesgos, sin aventuras, sin corazón. Por ello, espero que hayas seguido o sigas mis nuevos proyectos por si tienes alguna duda sobre cómo vivir, te lances como yo a cumplir más sueños que años.


LOS INCIOS


Empecé el camino lleno de ilusión y compartiendo mi primera etapa con mi hermana. Fui recorriendo la costa valenciana y catalana hasta llegar con mucha fuerza y energía hasta Tarragona. Encontré a una decena de personas que se ofrecieron muy generosamente a cederme su sofá o cama para poder descansar en este intenso reto. Fueron aportándome aquello que más necesitaba tanto material como emocional. Fue increíble la experiencia de demostrar que el ser humano, cuando se lo propone, es realmente maravilloso.

Foto con mi hermana Alba en la salida de mi ciudad

En el camino recorrí decenas de pueblos y ciudades regalando abrazos y cedí el protagonismo a otros. Me podías encargar un abrazo que regalaba a aquella persona que consideraras oportuno y se encontraba dentro de mi radio. Recibí encargos de hijas que viajan y quieren regalar un abrazo a su madre, o hermanos que en la lejanía quieren acercarse a través de mi a sus hermanas. Aquí el resultado de algunas conexiones.

Fotos que conectan amigos y familiares con un abrazo sincero (Badalona y Oliveira)


LLEGAN LAS DIFICULTADES


Y fue llegar a Tarragona y sentir que el gemelo y el tendón de Aquiles no funcionaban correctamente. Primer imprevisto y de los gordos. Menos mal que compartí con la familia más encantadora que he conocido mi lesión. Ellos son Road4World y tienen una pasión que inspira, ayudar a otros emprendedores de actitud a llevar a su idea o proyecto a otro nivel, añadiéndolo una capa social. Y tuvieron el coraje de aguantarme durante 5 días en su casa en Les Pobles.

Allí debatimos acerca de la vida, del emprendimiento y me ayudaron en todo aquello que pudiera necesitar. Sus amigos también se volcaron en ayudarme y cuando me sentí listo, retomé mi camino.

A los pocos días volví al camino pero sin estar recuperado. Me recorrí más de 115 km hasta que volví a decidir parar de nuevo. Me planteé para 10 días de reposo o volver. No fue una decisión nada fácil. Así que hablé con mi corazón y me trasladé a Irún desde Lleida para iniciar el Camino del Norte. No había vuelta atrás, o me lesionaba de gravedad o conseguía añadir vida a mis años.


Foto con Martín, disfrutando del taller increíble que tienen para emprendedores

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WEB


CAMINO DEL NORTE Y EL PRIMITIVO


Una vez en Irún todo cambió. Dejé la soledad de caminar cerca de los coches en las carreteras, a compartir el camino con tres personas muy humanas. Desde Irún hasta Finisterre compartimos más de 900 km, mucho mate, fatigas, lluvias, sonrisas y sobre todo vida. Empecé el Camino del Norte (el más duro) con la tendinitis aguda y con problemas en el gemelo que me impedían caminar bien. No pasó nada. Con un millón de ganas y mucho trabajo mental, fui capaz de eliminar la lesión que tantos problemas me había causado.

Lo logramos. Habíamos llegado a Oviedo y ahí tuvimos que tomar una decisión. Nos adentrábamos en otro camino, éste más duro que el que iba por la costa. No lo dudamos. Aquí íbamos a subir a picos de 1.200 metros y a convivir con la naturaleza cada día. No nos importó si iba a hacer frío o si nos podíamos quedar encallados en una cima en un día de niebla, cuándo haces lo que realmente te apasiona, sólo existen razones para poder llevar a cabo tus propósitos.

Y después de 65 días fuera de casa, con más de 1.200km a mis espaldas, unas zapatillas rotas, y muchas alegría llegué a Finisterre. No hubo ni un momento en el que le diera el suficiente poder al miedo para hacerme retroceder. Fue el reto de mi vida y una experiencia que me encantaría compartir por si puede inspirar a alguien en la búsqueda de sus sueños.


EL PROYECTO EN LOS MEDIOS


El proyecto suscitó cierto interés por parte de algunos medios que me invitaron a poder compartir con ellos abrazos, mi historia y mucha ganas de vivir. Más de 1.400 veces compartido en Facebook, retransmisiones en directo en la radio y entrevistas escritas en las que explico el porqué hago lo que hago y con qué propósito.


¿POR QUÉ HAGO ESTE TIPO DE PROYECTOS?


Porque lo necesitamos. Porque estamos durmiendo. Porque los jóvenes están transformando el mundo. Porque es ahora o nunca. Porque te mereces un respiro en tu vida. Porque quieres ser feliz y hacer feliz a tu gente. Porque necesitas amor. Porque eres amor. Porque te gusta la aventura aunque a veces te convenzas de que no. Porque naciste rebelde pero te han amaestrado. Porque ya es hora de que cumplas tus propósitos y dejes de ponerte excusas. Porque si un mindundi como yo puede hacerlo, tú seguro que lo consigues. Porque ya está bien de llorar por tristeza, empecemos a llorar de emoción.

De emoción por ver a un niño con cáncer que tiene más vida que nosotros, por observar a un humano que ve a través de sus sentidos o por entender que la vida está hecha de pequeñas grandes cosas. Porque ya está bien de vivir a medio gas, dejando pasar a nuestro lado la vida. La vida nos pone pruebas muchas veces muy duras, pero aún así ella sigue siendo maravillosa, ¿qué hacemos infravalorándola?


¿ME AYUDAS A DIFUNDIR ESTE  PROYECTO?