Cómo tenerlo todo y no ser nada

Cómo tenerlo todo y no ser nada

Me encantaría presentarme. Mi nombre es Sergio y tuve la gran suerte de nacer en una familia bien acomodada que me pudo ofrecer todo lo que necesitaba desde muy pequeño. Mi padre, abogado, ejercía su profesión con la máxima ilusión y dedicación posible. Trabajaba muchas horas y apenas mi hermana pequeña y yo teníamos oportunidad de verle. Él lo hacía por nosotros, por asegurarnos una educación de calidad y un mejor futuro.

Mi madre por otro lado, trabajaba en una multinacional de marketing llevando a su cargo a más de 20 personas. Su horario debía ser el estipulado, pero su mentalidad para demostrar ser muy buena profesional y las presiones ejercidas desde la dirección hacían que trabajara más de 11 horas diarias. Al cabo de los años descubrí que su principal misión era obtener el máximo beneficio posible para que no nos faltara de nada.

Photo by Annie Spratt

Y por último os presento a mi hermana 5 años menor que yo. Ella finalizó sus estudios de economía y dirigió el bufete de abogados que heredó de mi padre hasta que tuvo un percance grave en su salud debido al estrés periódico que le provocaba su trabajo. Ahora a sus 33 años disfruta viajando alrededor del mundo sin grandes lujos materiales pero con la mochila repleta de emociones y experiencias dignas de compartir.

Y cómo os avancé antes soy Sergio y tengo 38 años recién cumplidos. Aunque realmente tuve un renacer al mismo tiempo que mi hermana sufrió el derrame cerebral que nos hizo replantearnos a ambos la vida. Así que tengo 3 años de edad y 35 de experiencias más negativas que positivas para ser especifico. Por ello me gustaría compartir mi historia por si le puede servir de inspiración para alguien.

Ambos crecimos en una casa bastante grande a las afueras de Madrid. Al volver del colegio nos recogía algunas veces nuestra abuela materna, otras nuestra canguro Laura. Nos encantaba jugar con ella y aprender a leer cuentos antes de ir a dormir. Mi padre solía llegar a las 22:00 de la noche y teníamos la oportunidad de darle un beso de buenas noches, pero lamentablemente no podíamos demostrarle lo que le queríamos. Sólo algunos días libres que él se agenciaba, nos íbamos a centros comerciales y nos regalaba ropa y gadgets. Así que crecí creyendo que la felicidad sólo tenia que ver con el dinero.

Mi madre llegaba sobre las 20:00 de la tarde. Normalmente cansada y estresada repasaba nuestro comportamiento diario y nos castigaba si veía que algo no funcionaba correctamente. Todo iba bien hasta que llegaba mi padre. Por alguna razón que no lográbamos entender se ponían a discutir delante de nosotros. La mayoría de veces nos escondíamos en nuestra habitación hasta que pasaba la tormenta. Tenían una relación difícil que hizo que creciéramos con miedo. Luego llegó la adolescencia y nuestra evasión. Bebíamos para olvidar, salíamos para no estar en casa.

Photo by Austin Ban

Fuimos creciendo y estudiamos aquello que creíamos que era lo mejor dentro de nuestro entorno. Nuestros amigos se parecían a nosotros, así que no veíamos nada raro. Acabamos nuestras carreras y nos pusimos a trabajar en la empresa de mi padre. Yo empecé antes como abogado y luego mi hermana entró en finanzas. Yo abandoné la empresa a los pocos años debido a que empecé a despertar. Mi hermana se hizo con el poder y mi padre se retiró dejándole la empresa a su cargo. Tenía 28 años y vivía una vida muy estresante.

Yo cambié de empresa debido a las ganas de emanciparme y decidir por primera vez algo en mi vida. Mi hermana siguió hasta que el 31 de mayo de 2013 se derrumbó. Chequeo y ¡boom!: ictus cerebral. Su cerebro le dijo que así no, que ese ritmo de vida no se aguanta. A mi me impacto tanto la situación que cuando todo mejoró me retiré un mes en Mallorca para reflexionar acerca de la vida.

Estamos confundidos. Primero es ser y luego tener. La vida solo entiende de esencias. Marc Fas

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A los 3 meses tuvimos una reunión mi padre, mi hermana y yo. Decidimos venderlo todo. Nuestros coches, nuestras casas, nuestros preciados gadgets. Donamos nuestra ropa a hermandades y nos prometimos simplificar nuestras vidas lo máximo.

Lo más triste y a la vez maravilloso de todo fue que esta situación desencadenó una reacción en todos. Empezamos a sincerarnos los unos con los otros y a sacar aquellas emociones retenidas que nos lastraban en nuestras vidas. Nos fundimos en un gran abrazo familiar y cada uno cogió las nuevas riendas de su vida. Mis padres se separaron. Mi madre se fue de voluntaria a África con una ONG y mi padre se recorrió Sudamérica en bicicleta. Mi hermana se ha tomado 3 años sabáticos viajando alrededor del mundo. Y yo me compré un cámara y me fui a Finlandia a captar imágenes de las auroras boreales.

Nuestras vidas cambiaron gracias a una desgracia. Espero que no te pase a ti, así que antes de llegar a estas situaciones, piensa que la vida es un rato y lo estamos malgastando viviendo la vida de los demás. Vive como sientas y derrota el miedo que te paraliza. Siempre hay segundas oportunidades. Lo material no te da la felicidad. La abundancia viene de ser no de tener. Ser mejor persona es el objetivo. Si estás cansad@ de todo esto véndelo todo y ponte a viajar, no hay mejor terapia.

Main photo by Sylvain Reygaerts



Marc FasFounder at Dreamingpass

Yo de mayor quiero ser libre. He creado un boarding pass para ayudarte a conseguir tu sueño más preciado: ser feliz. Me siento emprendedor, me encanta fluir con la vida y las cosas sencillas. No soy el mismo desde que tuve un despertar interior que me lleva a viajar en busca de la felicidad. Puedes encontrar más sobre mi en Acerca de o en mi perfil atípico de linkedin. Escribo cada semana en mi blog, vendo mis servicios para ayudarte a ser feliz y viajo muy a menudo para demostrar que para mi: "la vida es otra cosa".

2 thoughts on “Cómo tenerlo todo y no ser nada

  1. Cierto, lo material no te da la felicidad pero tu mismo lo has dicho: todos viajastéis. En tu caso, te fuiste a capturar las auroras boreales. Eso lo hiciste gracias a lo material.
    Yo ahora mismo, después de tantas desgracias, también me iría a reflexionar a cualquier otro lugar del mundo pero, económicamente, no puedo hacerlo.
    Lo material no da la felicidad si lo tienes.

    1. Hola Sara. Estoy contigo en que el dinero es un acelerador. Es decir, te permite conseguir lo que pretendes de una forma más rápida. Pero las experiencias mágicas vienen de la sorpresa y normalmente cuando dispones de dinero solemos planificarlo todo. Las desgracias sirven para seguir evolucionando y aprender que la vida es tan sencilla que nos la estamos complicando demasiado. Mi recomendación es que si de verdad sueñas con algo, solo con proponértelo llegará. En el camino te encontrarás mil obstáculos, pero puedes utilizar algo que a mi me funciona que es la creatividad para acoplarme a cada situación. Viaja aunque sea barato, solo tus excusas harán que no puedas salir de esa limitación. Un abrazo y mucho ánimo.

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