3 de febrero

Lo que aprendí de una pequeña isla llamada Guernsey

Es 3 de febrero de 2019

Querido diario…

 

Qué bonita la foto, ¿no? He tenido la gran suerte de que la vida me llevará allí en dos ocasiones. Digo la vida, porque como cientos de españoles que la habrán visitado, la primera vez que me comentaron el nombre ni sabía pronunciarlo ni tenia remota idea de dónde estaba en el mapa.

Las islas del Canal se encuentran enfrente de Normandía (Francia) y muy cerca del Reino Unido. Y es allí precisamente dónde he vivido el periodo de más estabilidad emocional de mi vida. Aprendí a que no es lo mismo, salir a correr, que brincar de alegría corriendo por caminos naturales que separan acantilados.

También tuve la oportunidad de reencontrarme con la naturaleza gracias a esos largos paseos entre montañas y normalmente con final en una cala idílica. Allí se encontraba mi oficina preferida. Una cafetería aislada de la civilización que tenía todo lo que necesitaba: wifi, un Milkshake de plátano, el mar, poco ruido y una mesa.

Aprendí que vivimos en un sistema que nos hunde, nos hace derrotarnos, nos ayuda a apagarnos. Conocí a personas maravillosas, cada una con sus decisiones, algunas muy perdidas, otras escogiendo caminos que ayudan a reencontrarse. De todos los lugares siempre te llevas parte de otros humanos, es la clave, todos somos uno.

Y sobre todo descubrí que se puede amar al denominado “mal tiempo”. Aprendí a desarrollar la capacidad de gozar de la brisa de las olas acariciando furiosamente mi cara gracias al empuje de vientos huracanados. En fin, que lo que aprendí en Guernsey es lo que me gustaría seguir recordando. No hay nada como encontrarse a uno mismo y que el universo te ayude en el proceso. 

Nos volveremos a cruzar en el camino…

 

Main photo by Enrapture Captivating Media

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