Solo soy un niño con ganas de aventura

Lo "normal" está sobrevalorado

Todo empezó en 1987. Nací, así, sin apenas recuerdos. ¡Qué cosas tiene la vida! A los 1, me creció la cabeza de un modo sorprendente. A los 2 todo volvió a la normalidad. A los 3 empecé a comer papel en la guardería, no se te ocurra preguntarme el porqué. A los 4, no sé que de un gato. A los 5 empecé a enamorarme de los clicks de Playmobil. A los 6 comencé a soñar con diseñar con arena y tierra los desiertos de Dakar. A los 7 empecé a notar cierto aburrimiento en las clases. A los 8 probé a hacerme superficial. A los 9 recuerdo disfrutar de jugar al pilla pilla. A los 10 aprendí a disfrutar como nadie los días de sol y excursiones. A los 11 empecé a besar más a allá de la inocencia. A los 12 dejé atrás la niñez. A los 13 seguí los pasos del sistema. A los 14 elegí seguir estudiando. A los 15 volví a aburrirme en las clases. A los 16 aprendí la importancia del compañerismo. A los 17 tuve miedo de hacerme mayor. A los 18 fracasé sin darme cuenta. A los 19 traté de arreglarlo. A los 20 descubrí que no tenía ni idea de qué hacer con mi vida. A los 21 dejé mis estudios de Ciencias Políticas. A los 22 me perdí para empezar a encontrarme,. A los 23 tomé mi primera gran decisión: «England, here we go!». A los 24 crecí a base de trabajar mil horas. A los 25 empecé a convivir con los problemas importantes de la vida. A los 26 perdí a mi padre, se lo llevo el cáncer. A los 27 desperté, estaba dormido. A los 28 seguí creciendo espiritualmente. A los 29 cogí una mochila y me puse a caminar. A los 30 entré en crisis. A los 31 viví con intensidad la impotencia. A los 32 traté de desbloquearme. A los 33 es hora de volver a escena, ¿lo conseguiré?

Hablemos de cambios de vida

Te pongo en contexto. Es 11 de septiembre de 2014 y me encuentro paseando por un camino de la Serra de Tramuntana (Mallorca). No hace apenas calor, 38º a la sombra. (Aquí debería ir un icono de esos que lloran de risa). Me lancé a probar Couchsurfing (una plataforma que ofrece alojamiento a viajeros de forma gratuita gracias al buen hacer de los hospedadores), y a causa de esto, tuve la gran suerte de conocer a Pedro, que me invitó a recorrer los rincones con más belleza de la zona norte de la isla. 

Pues en uno de esos lugares, donde se esconden calas inhabitadas y accidentes geográficos llamados acantilados, desperté. Sentí dentro de mí un descanso, mi vida tomaba un nuevo rumbo. Los sueños se cruzaban en mi camino y parece que aún hoy mismo, no quieren marcharse sin ser tenidos en cuenta.

Y me puse a perseguir sueños

Después de 9 meses intensos (vamos, un embarazo), llenos de bienestar en Guernsey (Reino Unido), un día decidí añadirle un poco de picante a mi vida. Viajemos en el tiempo al 14 de febrero de 2017. Ese día me cargué a mis espaldas una mochila de 15 kg con unos pocos bártulos; un pantalón largo, dos cortos, tres camisetas, dos sudaderas y un chubasquero de 3€ estilo Pokoyó. ¿Dinero? Más bien poco. Para darte más datos curiosos, acabé secándome con una camiseta ya que perdí la toalla, y dormí en cada uno de los albergues sin saco de dormir porque no tenía. Tardé 65 días en recorrer más de 1.200 km caminando. Me demostré a mí mismo que un sueño te lleva a derribar esas limitaciones que nos impiden ver el bosque más allá del árbol. Y después de darle 713 vueltas a mi cabeza (eso deben ser muchos km), empezó el puzzle a encajar. Dreamingpass tomaba forma y se convertía en un proyecto de vida

De regalar abrazos no se vive

Esa frase «desgraciadamente» la he escuchado más de lo que desearía, pero sí, debo reconocer que los abrazos no pagan facturas. Así que, después de hacer 53 Model Canvas, 32 DAFO’s personales y dedicar todos mis recursos económicos a buscar cómo hacer de Dreamingpass un proyecto económicamente sostenible, he llegado a esta conclusión. Para cumplir mi gran sueño de convertirme en nómada digital, me voy a adentrar en el fantástico mundo de la comunicación. Para ello he creado un Podcast donde analizo la estrategia de marketing de contenidos de multitud de marcas a nivel internacional. Me encantaría poder desarrollar mi talento en este maravilloso campo. Storytelling, creatividad y visión serán mis señas de identidad. Las marcas tienen una gran oportunidad, y esa es humanizar más esta sociedad a través del contenido. Y a mí, me haría muchísima ilusión poder ser parte de ello.

Hablando de marcas y contenidos

Mi propósito es muy sencillo y fácil de explicar. He venido a tratar de unir a las personas con sus sueños. Reconciliarlos o hacer que se conozcan personalmente. No hay nada, o al menos así lo ven mis humildes ojos, con más fuerza que la convicción de perseguir un sueño. Así que animo a cualquier marca a que si le apetece participar en este ambicioso proyecto, me escriba más abajo. Será un placer ayudar a despertar ese brillo en los ojos de much@s soñador@s como Erez.

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